La promesa incumplida


Me prometí que cuando te viera la próxima vez,  te pediría que me amaras para siempre; y yo mismo iba a hacer lo mismo por vos.

Pero no, me quedé encadenado a mis miedos, no lo decidí yo, creo que fue la anómia que me consume desde hace tiempo. Eso sin contar con el hecho de que en mi mano izquierda, la que no he podido abrir en los últimos ocho años, esta la llave del candado de esas cadenas.

Es una vergüenza y una deshonra, siempre fui un hombre de palabra. 

Ahora será peor, estoy seguro. Capaz y se me cierra la derecha también, donde mantengo el corazón en carne viva,  latiendo por vos todos estos años.

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