Caída libre


Abrázame que voy en caída libre.
Perdi el equilibrio justo cuando caminaba por el borde.
Confieso que me distraje, venía pendiente del ombligo de mis pesares. Como si fuese lo único que atender en este mundo.
Luego de un inmenso campo verde y floreado está el barranco, el borde que da a lo desconocido. Me vine aquí a respirar el aire puro de la soledad acompañado. A mirar hacia todos lados y hacia la nada. Vine para escapar del bullicio de la gente feliz, aca no se escucha ni el lamento de los caídos. Pero se les puede ver caer, con la cara de sorpresa y sufrimiento.
La misma que debo tener en este momento.
Uno se sorprende de ser tan estúpido y se sufre porque se sabe inevitable. Como una marca de nacimiento, va ahí contigo hasta la muerte.
Antes, cuando pensaba en ti, caminaba hacia el otro lado del campo, donde están los árboles gigantes y frondosos, al cruzar los frutales. Iba directo hacia ti, pero aquel día te vi junto a él y cambié de rumbo. En realidad lo perdí, tomé cualquiera, a la derecha, a la izquierda, en zig zag y finalmente serpentendado hacia la nada.

Hasta que llegue aquí, al vacío, luego de caer torpemente desde el borde del barranco.
Siempre espero que me abraces y me saques de aquí. Pero creo que hoy no será.
Tengo rabia, desilusión y algo de sorpresa; pero no tengo miedo.

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