Los labios acurrucados

Un haz de luz entra tenuemente por entre las cortinas del living. Rozan tu cara y dan brillo a tu cabello que cae apenas sobre tus hombros. Es aterciopelado. Como hecho de tiras de seda color castaño.

A ratos me tapan tus ojos, esos hermosos ojos que cuando sonríes te vuelven asiática.  Esos ojos que entre parpadeo y parpadeo me dan un instante de paz. No se como lo haces,  no se como haces para transmitir paz, pero mi pecho se llena de aire y luego floto, todo yo, solo sostenido por tus labios, que se aferran a los míos en un beso apasionado. Es un beso divino, sin miedo, con la experiencia de miles de besos anteriores,  pero sin embargo, es pueril a la vez. Me da cosquillas y me provoca tocarte, tocarte toda.

Pero me distraen primero tus  labios, tus labios acurrucados, que me invitan a otro beso, de esos del liceo, un beso limpio, traslúcido, sabroso y divino.

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Tus besos.

Tus besos me sanan siempre. Especialmente cuando te despegas de mi boca y haces esa mueca de placer con desespero.
Tus besos me abrazan por dentro, me inyectan paz.

Tus besos son el camino y la meta, son brisa marina y sol mañanero en la costa.

Tus besos me rinden a ti, me seducen con labios de terciopelo y carmín. 

Tus besos me duelen cuando no los tengo y me matan cuando son de otro.

Tus besos y mi vida son la cometa y el cordel, sobre el viento de nuestros sentimientos.

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La noche

Hay noches, como la de hoy, que no quiero dormir.

Noches en que la soledad me asfixia.

Hay noches en las que sí duermo, y sueño que era feliz. 

Pero son pocas las noches así. 

Hay noches terribles de insomnio acusador, de talante apesumbrado, de fantasías inconclusas.

Noches sin somníferos, en un país que espanta el sueño.

Noches en que mi cabeza, entre tus brazos, estaría protegida de tanto pensar.

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No se tu…

“Me haces falta, mucha falta, no se tu”

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La certeza infundada

No necesito mariscos, con tus piernas me basta.

No es necesaria una canción romántica, tu voz es la melodía de la felicidad. 

No hace falta una foto juntos, nuestra vista al espejo es grata y memorable.

Eres un poema de Bukowski. Me encantas y me hieres. Me gustas siempre, pero nunca estás. ¿Y donde estás? ¿ Sólo en mi mente o realmente habitas mi corazón? 

Siempre habrá el espacio para ti… Aunque yo no esté. 

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El amor, un abrazo y un café. 

Ven aquí a mi lado.

Ven que vamos a conversar.

Vamos a conversar de nuestras vidas. De lo felices que han sido y lo infelices que hemos creído.

Ven para contarte que a veces no se siente pero ahí está.

A veces desaparece y luego nos conecta.

Ven que además te invito un café,  de esos cremosos y humeantes que tanto te gustan.

Otrora los tiempos, también te habría invitado un cigarrillo. Ya no.

Ven que te he traído un abrazo; pero no cualquier abrazo.

Este es mi abrazo. El abrazo que nos conecta. Con tus brazos a mi alrededor, apretándonos para no caer en el abismo que vimos en la víspera.

Es el abrazo solidario y mutuo de los caídos, de los heridos en combate y de la camaradería.

Pero también es nuestro abrazo, para que nuestras mentes no divaguen, para enjuagarnos las lágrimas mientras nos besamos, para asfixiar el vacío que llevamos a cuestas.

Ven aquí a mi lado, ven que la tristeza, aunque siempre nos ronde, se espanta cuando nos miramos a los ojos.

Ven que este abrazo fuerte, apretado y fiel, exprime nuestros pecho y derrama todo el amor que corre por nuestra venas.

Porque el amor siempre alcanza, y si me estás abrazando, el amor basta y es suficiente para mi.

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La sonrisa lapon. 

Una sonrisa a medio esbozar ya desprende toda tu energía. La magia de esos labios delineados que hacen de cortina perfecta de tu boca. A veces es más sería, a veces adusta.

Ahora es más grande, tu boca parece querer alegrar al mundo entero, dejas que tus dientes iluminen la escena, brillan junto a ti y tu lozanía. 

Pero luego viene lo bueno, tus ojos, tus ojos llegados de laponia, prestados de Kioto o tal vez de Seúl, tus ojos de niña ánime, grandes, brillantes y tristes. No se porqué a veces esa mirada perdida rodeada de tanta felicidad; pero es hermosa y alegra a la vista.

Excepto con ellas, cuando estas con ellas todo brilla, tus ojos son más hermosos, esa bolita que tienes por nariz te adorna más que nunca, te achinas, te ríes,  contienes la carcajada de felicidad. Son tus niñas las que te llevan a otro mundo, ahí como que sí eres tu, toda tu, sin miedo ni preocupaciones.

Igual siempre es agradable tu sonrisa, la belleza toda de tu ser, la que escribe tan bonito, la que posa tan sexy, la que ríe con mis sarcasmos, la que me transmite alegria y esperanza todo el tiempo, la bella, la alegre, la felicidad en ciernes.

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